Pasión sí, cariño nunca, por Erick Canale

29 junio 2018
Erick Canale

Durante los peores años de la crisis económica que hemos vivido en España y que algunos aseguran que la hemos dejado definitivamente a nuestras espaldas, los políticos nos invitaban a emprender.

Emprender…

Por Erick Canale

Erick Canale

Como si esto fuera tan sencillo como dar un paseo por las calles de nuestra ciudad.

Se nos animaba a emprender en una temporada de recesión económica en la que las empresas despedían miles de trabajadores cada día.

Como si emprender fuera algo que todo el mundo estuviera en la condición de hacer sin hacerse daño, algo parecido a la acción de encender un interruptor… Emprendedor ON, emprendedor OFF.

Seguramente habrá quien, en este preciso instante, estará recordando algunos de los centenares de mensajes motivadores que nos pasan a diario en los muros de nuestras redes sociales que, más o menos, todos nos recuerdan conceptos muy bonitos como: “Nosotros mismos nos ponemos los límites”, “Puedes lograr todo en tu vida si así lo quieres”, etc…

Estoy totalmente de acuerdo…. con un matiz.

Ser conscientes de que todo depende de nosotros no quita que para lograr un determinado objetivo que nos fijemos necesitamos de un tiempo más o menos largo, teniendo en cuenta el punto en que nos encontramos hoy.

Si queremos ir a Madrid andando, seguramente podríamos lograrlo, pero una cosa es hacerlo desde Barcelona y otra desde Toledo.

Los objetivos por los que luchamos, obviamente se pueden hacer realidad si trabajamos con dedicación y esfuerzo, pero necesitamos tener muy claro en nuestra cabeza que siempre llegarán en su momento. Si no llegan, casi siempre será porque nos hemos enfrentado a dos de los peores enemigos que hubiéramos podido encontrar:

  1. La prisa por llegar
  2. La incapacidad de saber lo que nos falta para poder llegar

Dicho esto, pregunto:

¿Todo el mundo puede ser emprendedor en algún momento de su vida?

  • Claro que sí: estoy absolutamente convencido de ello.

Ahora bien:

¿Todo el mundo puede ser emprendedor hoy, en este mismo instante?

  • Claro que no.

No es un concepto ligado al hecho de ser mejores o peores profesionales. Es el simple hecho de preguntarse hoy, si tenemos o no los recursos y conocimientos suficientes que nos permitan lograr el objetivo.

Así como nombré los que considero nuestros dos peores enemigos, me gustaría deciros cuáles, a mi forma de ver, serán nuestros mejores aliados:

  1. El saber dónde nos encontramos
  2. El tener claro hacia dónde queremos ir

Dicho de alguna forma, necesitamos planificación.

Hay muchos negocios que cada día fracasan porque no hicieron bien su Plan de Negocio; porque no se tomaron en cuenta todos los gastos; porque se sobrevaloraron las ventas o, simplemente, porque no se hizo un estudio de mercado previo.

Confronta tu proyecto con los demás.

Personalmente, te sugiero que lo hagas con las personas que más te conocen y pueden contestarte de manera más objetiva. No necesitas frases como: “seguramente te irá bien o te puede ir mal” o “esto no va a funcionar ni en los mejores de tus sueños”.

Necesitas que tu entorno te ayude a ver tu proyecto desde una perspectiva distinta a la que estás acostumbrado para que de esta forma puedas encontrar nuevos puntos fuertes y nuevas áreas de mejora.

Evita a las personas demasiado optimistas o demasiado negativas por naturaleza.

Escucha a todo el mundo y toma las decisiones que consideras mejores para ti con cabeza y corazón.

Ya… el corazón… maldito corazón.

Aquí entra en juego algo muy importante, una habilidad que es fundamental en un emprendedor de éxito, quizás una de las más complicadas a desarrollar si no la hemos heredado “desde la fabrica”.

Me refiero a la capacidad de reconocer el momento adecuado para salir, para desprenderse del proyecto o negocio en el cual hemos estado trabajando quizás años porque nos estamos dando cuenta que, así como está enfocado, no funciona.

Es muy probable que en la mayoría de los casos no sea necesario que lleguemos al cierre definitivo del proyecto, quizás modificando el objetivo y algunas piezas podamos conseguir darle aire fresco y encontrarle salida, pero queda claro que, si esto pasa, algo hay que hacer.

En caso de que finalmente nuestro proyecto esté en la UCI y ya no pueda reanimarse, hay que reconocer esta situación con objetividad, cortar por lo sano, saber reconocer el fracaso, identificar (si hubo) algunos errores cometidos y dedicar nuestras energías a otro negocio.

En algunas de las frases motivadoras a las que estaba haciendo referencia, quizá hayas visto una que decía: “el fracaso es el primer paso para lograr el éxito”, pues a esto me refiero.

Un emprendedor necesita aprender a enfrentarse a su rol con mucha pasión, esfuerzo e ilusión. Pero, nunca en ningún momento puede encariñarse con lo que está creando. Querer seguir adelante una actividad que está perdiendo dinero por el simple hecho de “tener fe” en que algún día las cosas van a cambiar, sin que esto tenga ningún tipo de fundamento o estudio que lo avale, es la primera señal de que nos estamos dirigiendo hacia la ruina.

Lo dicho… pasión mucha, muchísima, cariño nunca.

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Erick Canale es director de la agencia de Comunicación y Márketing Digital JezzMedia y autor del libro “El día que dije ¡Basta!”

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